DIVORCIO EN BUDA (2002) - Descarga Epub DBT RTF LIT TXT DOC PDF gratis

DIVORCIO EN BUDA sandor-marai
Titulo
DIVORCIO EN BUDA
Idioma
Castellano / Español
Paginas
177
ISBN
8478887040
Comentarios
6
Fecha
Etiquetas
Novela contemporánea, Narrativa extranjera
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Resumen en español

El último caso en llegar a la mesa de trabajo de Kristóf Kömives, un juez del período de entreguerras en Budapest, fue el divorcio Greiner. Otro caso, excepto que el apellido de soltera de la mujer, Anna Fazekas, hace que el magistrado pierda su inmutable serenidad. La alegría de la juventud, un paseo por el lago, una mirada encantada: la evocación de estos momentos fugaces basta para perturbar, después de tantos años, la aparente calma de su impecable vida burguesa. Y cuando el Sr. Greiner regresa a casa con la noticia del suicidio de su esposa, Kristof no puede resistir la avalancha de sentimientos encontrados que inundan su mente. A lo largo de una noche, Kristof asumirá el doble papel de acusado y testigo de la confesión de Greiner, que, al revelar la historia de su matrimonio, arrojará luz sobre el abismo que separa a ambos hombres; Por un lado, el burgués que renunció a la emoción de lo desconocido para perpetuar los sólidos valores de una clase social establecida y autosatisfecha y, por otro, el joven arribista que, para conquistar a una mujer que le estaba prohibida, se entregó a una existencia erigida sobre impostura y encorsetada con armas que le eran ajenas. Así, con el inminente estallido de la guerra más devastadora que la humanidad haya conocido como telón de fondo, el azar les da la oportunidad de reflexionar sobre esas experiencias y sentimientos que nunca han podido compartir con nadie, y de redimir en parte, si es que lo han hecho, los errores que les han llevado a la situación actual.

Información sobre el autor y escritor

Sándor Márai

Nacionalidad: húngara Nacido en: Eslovaquia, 1900 Fallecido en: Estados Unidos, 1989 Sandor Márai fue un exitoso periodista, novelista y dramaturgo húngaro. Dejó su país en 1948 huyendo del comunismo y después de una breve estancia en Suiza e Italia, llegó a los Estados Unidos en 1952, adquiriendo posteriormente la nacionalidad americana. Su obra fue muy criticada por los comunistas que lo llamaron burgués y poco a poco cayó en el olvido. Fue redescubierta por Albin Michel, un editor francés en 1990 y su obra ha sido reeditada con gran éxito. La obra de Márai forma parte del patrimonio literario europeo a nivel de Stefan Zweig, Joseph Roth o Arthur Schnitzler.
Sándor Márai

Críticas de los lectores

El libro cuenta la historia de Kristof Komives, un juez que ve su profesión como una misión, un legado transmitido de padre a hijo. Kristof tiene esposa y dos hijos y lleva una vida completamente normal, según los cánones de la burguesía húngara de la que forma parte. Los maridos tienen sus propios hábitos, se asocian con sus amigos habituales de la misma clase social. Pero sus vidas pacíficas se ven repentinamente perturbadas una noche, cuando regresan de una recepción y encuentran a un invitado inesperado, el Dr. Imre Greiner, antiguo compañero de clase de Kristof, de quien había perdido la pista, Kristof tendrá que discutir el día después de la práctica de divorcio de Imre Greiner y Anna Fazekas. La respuesta a esta pregunta se encuentra en el largo monólogo de la segunda parte del libro, en el que el Dr. Greiner relata su matrimonio con Anna y las razones que llevaron al divorcio. Las primeras cien páginas del libro son ciertamente lentas y difíciles de interesar. Casi parece que el autor no sabe exactamente adónde quiere ir. Pero la segunda parte, la del monólogo, vale todo el libro. El muy largo y hermoso monólogo, que dura una noche, nunca es aburrido, nunca repetitivo. Algunos de los temas que se tratarán más adelante en "Los Braci". (Brasas), la del fin, la de la traición y la de la imposibilidad de describir los sentimientos. Cuando terminamos, el alma se niega a vivir una vida que no nos pertenece y nos pide que encontremos la existencia que merecemos. Y si esto no cuenta con la aprobación del otro, podemos llegar a la tragedia: "¿Qué significa amar a una persona? Durante mucho tiempo, creí que significaba conocerlo... conocerlo perfectamente, conocer cada reflejo del otro cuerpo, en todos sus aspectos más secretos, cada impulso del alma... quizás conocer es amar. Pero es sólo una teoría. Después de todo, ¿qué significa saber? ¿Qué tan bien conoces a alguien? ¿Hasta dónde puedes seguir a otra alma? ¿En el sueño? La capacidad de Sandor Márai para contar historias a través de monólogos, revelando el alma de los personajes, es grande, una de las más bellas novelas leídas este año.
¿Qué tan bien conoces a alguien? Una historia lenta e introspectiva; atmósferas oscuras y misteriosas. Después de un contexto histórico y social meticuloso y profundo de un período de fracaso para la familia y la sociedad, la novela se desarrolla a través de un diálogo entre dos antiguos compañeros de bachillerato: un juez y un médico se encuentran de nuevo, en circunstancias inusuales, unos años después de que sus vidas fueron divididas. La primera parte (vista con la mirada inflexible del juez que dirigía la existencia justa, útil y laboriosa del buen cristiano) es descriptiva de esta modesta y elegante clase media de la que formaba parte el magistrado y que puede ser considerada como una introducción moral a la siguiente escena; la segunda, que adquiere un halo amarillo, procede más bien de una entrevista de la que el médico es, de hecho, prácticamente el único interlocutor: rebobina con su memoria, en las pocas horas de una noche convulsiva (el tiempo en que se desarrolla toda la novela), su vida, diseccionando y analizando con precisión científica, en sus aspectos más secretos y perturbadores: posesividad, celos, incomunicación, adicciones, mentiras, sentimientos de culpa,... Encontré las mismas atmósferas oscuras, la misma crueldad, el mismo enfoque "dialogado" de los flashbacks,... que conocí en The Embers, de los que el Divorcio en Buda, escrito unos años antes, puede considerarse como (muy) prueba del autor; Sándor Márai también revela aquí, desde un punto de vista masculino, un trágico triángulo con una lucidez despiadada que sorprende, fascina y captura.Y lo he "vivido" con una plena implicación y participación que se ha ido desarrollando, cuya extensión se manifiesta en la excepcional intensidad de mi insistencia: un hombre vive con una mujer, son felices, al menos en apariencia, como prescriben las leyes divinas y humanas. Un hombre ama a una mujer y por eso puede reclamar derechos contra eso y no contra su vida. Todavía no sé lo que es amar... pero ¿se sabrá alguna vez? ¿Y con qué propósito debemos saberlo?
Conocí a Marai hace cuatro años gracias a un regalo de Navidad, con "Le braci": no lo conocía, no esperaba nada, lo leí pensando que era una novela como muchas otras, y bueno, me llamó la atención esta prosa tan lúcida, capaz de construir grandes personajes y analizar con una clara precisión la inmensa complejidad de las relaciones interpersonales. Así que, cuando compré "Divorcio en Buda" y leí que esta novela corta podía ser considerada como un estudio preparatorio para la obra maestra "Las brasas" que tenía a mi disposición: que podía parecer inacabada o resumida, en resumen, que no podía soportar la comparación con un libro que me gustaba tanto.No cabe duda de que existe un punto en común entre las dos novelas: una primera más tranquila y descriptiva, donde las figuras de los protagonistas toman forma, y una segunda de encuentro flash, un largo diálogo (casi un monólogo) con un ritmo muy apretado, una emoción creciente, donde la fachada de una realidad presentada como absolutamente lineal en la primera parte comienza a colapsar paulatinamente en un ambiente de tensiones. Y todo esto, tanto en "Le braci" como en "Divorzio a Buda", me gustó mucho, así que sí, me gustó mucho esta novela, y me gustó mucho también. Es una de esas novelas en las que es muy fácil sumergirse para perder el contacto con la realidad, una de esas novelas que te piden que te emborraches de un solo sorbo, agradeciéndote tu febril deseo de no quitar los ojos de las páginas con una intensidad de lectura que raramente he encontrado en otros autores. Es una intensidad que reside enteramente en los reflejos, en los matices del tono, en los pequeños y muy complejos gestos que, juntos, crean las relaciones de dos -o más- personas. La trama misma de toda la novela no es más que una serie de pequeños gestos: un juez, casado y padre de dos hijos, se dispone a presidir el divorcio de un antiguo compañero de clase -con el que no ha tenido contacto desde hace varios años- de su esposa, una mujer con la que el juez se había reunido unas pocas veces más de diez años antes. Después de una larga y tranquila primera parte en la que Marai pintó magistralmente la figura de este juez, todo se condensó el día anterior al juicio, en una conversación muy larga que sondeó todas las gargantas que componen el rappprti humano y aportó una luz totalmente nueva sobre todo esto. Es un diálogo en el que la obsesión y una vena perturbadora, casi loca, se representan con una lucidez perceptible, casi como si fueran disecadas, colocadas bajo vidrio y examinadas por un ojo clínico, pero es esta lucidez loca la que ayuda a hacer más intenso el sentimiento de confusión que impregna al lector.Es interesante observar el contraste que se crea con la primera parte, puramente descriptivo y muy tranquilo (en sus tonos, estilo y argumentos) con el alienante diálogo final, pero también es cierto que la ruptura entre las dos partes parece demasiado clara, violenta, casi como si la primera parte hubiera perdido su importancia y utilidad frente a la segunda. Aquí, una ruptura tan clara en "Los Braci" que no observé, o al menos ahora no me acuerdo de ella, que me llevaría a considerar "Divorcio en Buda" hasta cierto punto menos que la obra maestra de Márai, que sigue siendo un autor que siempre me da seguridad, que nunca me ha decepcionado.
El vértigo de la falta de sentidoHubo un tiempo, argumenta Marai, en el que algo cambió en nosotros, y en ese tiempo todo por lo que vivíamos, los valores en los que creíamos hasta entonces, las personas a nuestro lado, las pasiones que nos llevaron... todo es insuficiente porque carecemos de sentido.Es un sentimiento de vértigo, un desánimo que sienten, en diferentes momentos y en diferentes situaciones, tanto el doctor Imre, obsesionado con su esposa Anna de quien se divorcia, como el juez honesto y aparentemente inescrupuloso Kristof, piadoso, la familia perfecta, interpreta la vida como un deber, una necesidad a aplicar con voluntad. Su vida es un libro abierto, sin secretos que ocultar... y sin embargo... le agarra un vértigo, un sentimiento de inadecuación... que no se explica, que cuestiona todos sus dogmas, todas sus certezas. "Creía firmemente en la voluntad: la voluntad lo es todo... la voluntad y la obediencia espontánea se persiguen voluntariamente." Instintivamente, sintió que la justicia era algo más y diferente que la ley escrita... sintió que la justicia era ante todo moderación") "Imre, encontró el sentido de su vida con Anna, su amada esposa que lo interpreta como un conocimiento completo del otro, nada lo distrae de la atención del otro, quiere poseer incluso el funcionamiento de los intestinos ("una dedicación incondicional, quiero todo esto, no sólo un favor cálido y perdonador..."). Quiero que sus recuerdos sean infanteriados por el tiempo, todos sus pensamientos, quiero escuchar los secretos de su infancia, objeto de su primer deseo, quiero conocer el cuerpo y el alma, la composición de las células nerviosas..."], y durante cuatro años vivió pensando que había llegado a una armonía perfecta ("No podía resistirme sin verlo cada hora...") Hasta que se dio cuenta de que Anna no estaba pensando en él. Que no tiene todos los pensamientos de Anna, que Anna no le devuelve su pasión. 4 años más de resistencia tenaz e intentos inútiles con Anna, divorcio, necesario. "¿Quién es capaz de fotografiar, mirar, tocar con sus propias manos en el momento en que algo se rompe entre dos personas? "El sentido de la vida ha desaparecido"]El colapso total de Imre y Anna porque"...todo está vacío, todo no tiene sentido, si esta acción, este interés por el prójimo, no está impulsado por esta extraña corriente, este misterioso flujo de energía que fluye entre tú y otra criatura"... ¿A qué se refieren Kristof e Imre además de la pérdida de sentido? El día antes de la sentencia, Imre va a la casa de Kristof y allí se desarrolla un largo monólogo que, desatando todas las certezas del juez de pie, explicará su vértigo y permitirá que el lector recupere el sentido.El final es muy atractivo (y... él es muy cuidadoso para aumentar el suspense de este final, que llego tarde en la noche... también puede descargar mi e-reader...) Marai se confirma, en la cuarta lectura, un narrador de gran talento y encanto refinado.
No recuerdo muy bien cómo llegó este libro a mis manos (probablemente un regalo). No había leído nada sobre el autor húngaro, que fue exiliado en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, pero me entusiasmó esta novela. A partir de ese momento, me convertí en seguidor declarado de Sándor Márai, aunque ninguna otra de sus obras me deslumbró tanto: no sé si fue el estilo sobrio y meticuloso de su prosa, su meticulosa construcción narrativa, la complejidad y profundidad de los personajes... El hecho es que "El divorcio en Buda" es una de las novelas que probablemente me ha dejado una huella profunda y duradera.
VIRTUDES DEL AUSTROHÚNGARADivorcio LENTITUD de Sándor Márai en Buda ya parece ser una novela conocida por el público en general, y el autor húngaro ha sido un clásico exitoso desde su redescubrimiento en febrero de 1989, cuando el editor y escritor italiano Roberto Calasso encontró, en una reunión editorial, un catálogo que ofrecía antiguos volúmenes de literatura centenaria traducidos al francés entre 1946 y 1950. Con un instinto inusual, Calasso canceló la reunión y ordenó urgentemente todos los títulos del catálogo que pertenecían a un novelista húngaro desconocido, y se dedicó a leerlos en su habitación de hotel: era un hombre que, enfermo y cansado, se había suicidado recientemente en San Diego. Fue Sándor Márai. Unos meses más tarde, en la Feria de Frankfurt, Calasso se reunió con seis colegas europeos en una cena y pasó las dos horas siguientes convenciéndoles de que se unieran al proyecto propuesto por la editorial Adelphi: reeditar la obra de Sándor Márai, a partir del brillante éxito de El último encuentro, cuya reedición ha recibido elogios de la crítica y fue elegido libro del año 2001 en Italia, Francia, España, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Portugal, Brasil (con ventas superiores a cien mil ejemplares en cada país). El actual redactor jefe de Márai en España no lo conocía en absoluto cuando recibió el manuscrito de El último encuentro en Navidad de 1999, recomendado por Calasso. Ese mismo día Reyes decidió incluirlo entre los nuevos productos de la temporada, iniciando una cadena de éxitos editoriales. Más de 200.000 ejemplares de El último encuentro se han vendido en España. Así, el desarrollo de la literatura húngara en España comenzó con El último encuentro y Sándor Márai, cuyos éxitos Divorcio en Buda y La decisión de Esther aparecerán pronto. Luego vino el lanzamiento de otros autores húngaros, como Kostolányi o Bánffy, que en algunos casos superan con creces la calidad y la buena obra literaria del propio Márai, mientras que en Márai, ¿qué somos del divorcio más notable en Buda? De sus páginas, una prosa muy limpia (no desviar la atención de quien la tiene, que fue su traductora Judith Xantus, que murió en 2003), un texto patinado del Imperio Austro-Húngaro es alto pero, por una vez, sin elementos negativos. Es una decadencia decadente, en efecto, pero una decadencia agradable y malsana que da cumbres innegables de belleza literaria. El polvo, las estanterías se detuvieron en el tiempo, los suelos crujientes y barnizados, toda una imaginación llena de humo de tabaco y lentos reflejos escritos en el interior de los personajes, como si supieran lo que estaba sucediendo en las últimas horas del Imperio y se deleitaran con el deleite de caminar a través de ellos pensando, hablando, confesando, huyendo en un tiempo cercano al Danubio que parece correr a un ritmo diferente.Este sentimiento de lentitud, este ritmo austrohúngaro que se come a sí mismo, es una de las grandes virtudes de Márai. Es un joyero de palabras, las pone en su sitio con paciencia, lentitud y calma, para incorporarlas a un torrente de pasiones y tensiones que nunca se desbordan, empujadas a una estructura impecable y a un tiempo de historia que parece resbalar, gota a gota, susurrado en los oídos del lector. Es una lección de literatura con mayúsculas. Pero está el drama, por supuesto, y hay personajes que nos hablan de su sufrimiento, de su destino, de cómo sus vidas estuvieron marcadas por las decisiones que tomaron, no muy correctas, como si hubieran sido castigadas desde el primer momento. Y hay tristeza, tristeza como la que emana de Budapest, de esta ciudad de puentes y baluartes, de mármoles y avenidas, una tristeza típica de los personajes que viven un drama en el corazón de un imperio que se está muriendo, entre los callejones de una época que está llegando a su fin y de la que forman parte, incluso sin poder comprender su significado.Márai erigió un monumento literario a la escritura de segunderos, temporizadores, en el que, al leer, se oye el tictac de las campanadas y se comprende cómo el paso del tiempo literario nos conforma desde dentro para hacernos entrar en la historia.Orfebrería narrativa: la estructura de la novela, los discursos de los personajes, todo ello en una obra que hace de la lentitud y la reflexión un destello en la imaginación del lector, transportada a la velocidad de la luz al drama en las orillas de una ciudad nunca tan magnética como esta vez. Un texto ejemplar en la forma en que debe ser escrito.

Información de la editorial

S.A.) SALAMANDRA (PUBLICACIONES Y EDICIONES SALAMANDRA

La historia de Ediciones Salamandra comienza en 1989 en Barcelona con la apertura de Emecé Editores España, filial de la prestigiosa editorial argentina Emecé Editores. Fundada por exiliados gallegos en Buenos Aires en 1939 y dirigida durante cincuenta años por Bonifacio del Carril -abogado, analista político y miembro de las Academias de Historia y Bellas Artes de Argentina-, Emecé se había convertido en uno de los sellos de referencia en el mundo hispano parlante, con en su catálogo escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Albert Camus, Franz Kafka, William Faulkner y Antoine de Saint-Exupéry. A partir de 1992, bajo la dirección de Pedro del Carril y Sigrid Kraus, la editorial experimentó un fuerte crecimiento, tanto en cifras de ventas como en estructura, hasta conseguir consolidarse sólidamente en el panorama editorial español. Finalmente, en septiembre de 2000, con motivo de la venta de Emecé Editores al Grupo Planeta, del Carril y Kraus adquirieron la totalidad de Emecé España, que desde ese momento pasó a denominarse Ediciones Salamandra.
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